Sansumg Galaxy Gear

Hace unos días, os enseñamos aquí lo que Samsung mostró en el IFA de Berlín del nuevo Galaxy Note 3 y su nuevo reloj inteligente Galaxy Gear. Ahora que está entre nosotros este nuevo smartwatch de Samsung, ya se sabe más sobre el dispositivo y como responde ante el uso normal de diario. Las primeras valoraciones no son demasiado positivas.

Para empezar hay que dejar claro que Samsung Galaxy Gear es un accesorio que solo funcionara en principio en la seria Galaxy con Android 4.3. De momento solo es compatible con el Galaxy Note 3 y no hay indicios de que la multinacional surcoreana valla abrir Gear a otras marcas. La conexión con Note 3 se hace mediante un Bluetooth de bajo consumo, cuyo objetivo es que no tengamos que sacar el smartphone del bolsillo tan a menudo.

La pantalla que ofrece Samsung para el Galaxy Gear es una Super AMOLED de 1,63 pulgadas y una resolución 320 x 320. Estas pantallas dan bastante calidad pese al reducido tamaño. El problema vendrá cuando se dé el sol directamente, pues tendremos cubrir la pantalla para poder ver bien la pantalla.

Encontramos alrededor de la pantalla un marco de acero inoxidable unido a la correa, donde encontramos la cámara de 1,9 megapixeles y el micrófono junto al cierre de la misma. La correa no da mucha sensación de lujo y es algo incómoda debido a su rigidez. Las dimensiones de Gear es parecido a la de los relojes grandes, por lo que no será un estorbo para los que estén acostumbrados a ese tipo de relojes. También dispone de un nivel de protección IP 55 contra el agua y suciedad, es decir, con el puesto podremos sudar o que la lluvia lo salpique mientras lo llevamos puesto, pero no meterlo bajo el grifo ni sumergirlo.

En cuando a su interior, Samsung nos ofrece un procesador de 800 MHz, 512 de memoria RAM y 4 GB destinado a almacenamiento. Esto parece que no es suficiente para el dispositivo. Ya sea por la versión Android que han desarrollado para Gear o por otro problema, perece ser que la respuesta al tacto no es rápida ni precisa. Además, para empeorarlo más, no es capaz de ejecutar aplicaciones en multitarea, pues cuando salimos de una aplicación, el reloj la cierra, algo que es especialmente incomodo.

Algo muy en este tipo de dispositivo, es la comodidad para nuestra muñeca. Al parecer en este punto Galaxy Gear tampoco cumple, pues, por ejemplo, al cerrarlo no es raro pellizcarse la piel. La correa cuenta con siete agujeros para las diferentes tallas, pero el problema es la diferencia entre ellas es demasiado grande, por lo que puede ocurrir que en un agujero nos quede flojo y al siguiente apriete demasiado la muñeca. Además el cierre parece bastante voluminoso y esto haga incomodo utilizar un teclado si apoyamos las muñecas en la mesa. En definitiva, un tema bastante importante que Samsung deberá pulir en el futuro.

En cuanto a la cámara, está orientada para hacer fotos de notas y poco más. La cámara es bastante inferior si la comparamos con las de los Smartphone y no hablamos de las cámaras hecha y derecha. En cuanto al micrófono y el altavoz integrado tampoco son nada del otro mundo. Con micrófono, al hablar se acopla mucho ruido ambiental. En cuanto al altavoz, el volumen es bastante escaso.

Lo “mejor” que tiene Galaxy Gear son las notificaciones. El poder leer o contestar los correos electrónicos desde la muñeca es un lujo. A pega es que estas funciones solo estarán con ls aplicaciones nativas de Samsung. Si por ejemplo, utilizamos la aplicación de Gmail para nuestro correo, aun siendo en un sistema Android, la aplicación solo nos informara sobre los nuevos correos, por lo que tendremos que sacar el Smartphone para poder verlos. Bastante mal. No todas aplicaciones son malas, pues algunas como Runtastic o Evernote son bastante útiles en Gear.

En conclusión, Samsung aun tiene que mejorar bastante su smartwatch para convencer en el mercado. Este Galaxy Gear ya está disponible en todos los mercados en los que este Galaxy Note 3 por 299 dólares/euros, un precio excesivo para un producto con tan poco acabado.